Microrrelatos


Era lunes, ocho de la mañana y Gerard tenía que irse a trabajar. Unas tostadas, café con leche y para el coche. Cada día igual al anterior, en la misma oficina, mismos compañeros y a desempeñar la misma función. Sí había algo que era diferente cada día, sus clientes. Esa misma tarde, hablaba con un par de amigos tomando unas cervezas, de que su trabajo era aburrido y que no terminaría nunca a pesar de que sus clientes desaparecían día a día. Ellos nunca lo entendían pero él jamás quiso destapar la verdad, no estaba orgulloso de su función en la empresa. 

Era martes, ocho de la mañana y Gerard  tenía que irse a trabajar. Unas tostadas, café con...eso, lo de siempre. Aparcó enfrente a su oficina, echó una moneda en el parquímetro y allí, cabizbajo, con su traje y su maletín entró en la oficina pasando bajo un cartel oxidado donde se podía leer en letras tipo Forum: FUNERARIA LA PAZ. 

– Smaug
. . .

Y es entonces cuando se dio cuenta que todo había cambiado. 
Sus amistades estaban emprendiendo nuevas vidas. Nuevos trabajos. Nuevos sueños.
Y él seguía allí. En el mismo lugar. La misma casa. Solo.
La ciudad tampoco era la misma. Desprendía una nueva luz. Un bullicio diferente.
Pero él continuaba igual. Luchaba por el que hasta entonces creía su destino. Su vida. Su razón de ser.
Pero cada vez esa meta parecía más lejana.
¿Se habría equivocado de camino? 
¿Debería abandonar todo lo que había construido hasta ahora y replantear su vida de nuevo?
Todo había cambiado. 
Todo. Menos él.

– Estraloque
. . .

Parecía ter bebido auga de tormenta. Cabeza baixa e mirada alta no medio da marabunta facíame sentir alleo a toda liña espazo-temporal. Ao redor xente descoñecida bailaba despreocupada e eu agarrábame á miña copa como se fose un punto de suxeción,  mentres esa mestura de suor e condensación do ambiente facíame estar nun cadro de John Constable. Os baixos resoaban no peito e a sensación de plenitude cada vez era maior, nese momento non importa nada e as sensacións máis primixenias prevalecen; sentíame un escollido, un Five Percent na Nación dos Deuses e das Terras. O descenso será duro cando voas alto.

– Rucho
. . .

Terra da fraternidade

Préndense as luces, soa xa no altavoz Grândola, Vila Morena... Apuro un último trago, despídome de Miguel e o resto. Saímos a fora, Entrerrúas, pasamos por Maritere. Mentres devoro un bocata de surimi, ou un Carlos, penso se retirar para a casa ou seguir ca noite... Finalmente pódeme a razón e, cunha melopea considerable enfilo á Rúa de San Pedro costa arriba, paso lento, pesado, errático, errante... Pero feliz. 
Voltei ao Tarasca, sonou Besos, Queen, I Follow Rivers e ata "unha de Muse ou unha de La Raíz". Voltei a ese ambiente festivo e festeiro, de amizade, de pasalo ben, de amor, de tolerancia, de compromiso... También lle volvín a espetar algún penalti... Mal feito... Gran noite.
Voltei ao Tarasca, voltei a Terra da fraternidade.

– Pimpo

. . .

El terror de otro mundo

El día era apacible y tranquilo pero el ambiente estaba cargado de energía estática, como cuando está a punto de formarse una tormenta. Disfrutaba de un bonito día en la playa cuando a lo lejos comenzó a formarse una oscura niebla que avanzaba incesantemente. Y entonces, lo vi emerger: una monstruosidad recubierta por una membrana gelatinosa que le daba la apariencia de un gusano gigante recién nacido. Un silencio sepulcral nos golpeó como un tsunami y, entonces, la criatura rugió. El sonido que retumbó en nuestras cabezas me hizo pensar en miles de niños siendo torturados y chillando de pura agonía. Aquello me heló la sangre pero conseguí de alguna manera mantenerme al borde de la cordura; otros enloquecieron al instante. Lo único que pervivió en mí fue un pensamiento: los dioses primigenios habían regresado.
– Mr. Kyoto
. . .


6 paredes tiene mi casa

La más accesible
La más usada
La más mirada
La más vestida
La más entretenida
La más externa

Elegí la última para ser libre y me caí en la segunda oleada.

– SO.

. . .


Allí estábamos una vez más. Como siempre que él nos llamaba. Él era así, tenía un poder de convocatoria impresionante. Siempre conseguía reunirnos a todos, a pesar de que no pasábamos nuestro mejor momento. Siempre sabía cuándo y cómo decirnos todo. 
Además ahora, con el tema del confinamiento, toda excusa es buena para ver a gente diferente a tus compañeros de piso. Eso sí, con seguridad.
Ya estábamos todos, incluso aquellos que estaban demasiado enfadados para acudir la última vez. Entonces empezó a hablar, era evidente que era importante por su tono. Pero al cabo de unos pocos minutos… horror. Comenzó a toser. 
No puede ser, él no. Es imposible. Le costaba mantener la compostura y bebía agua para que la rojez no se apoderase de él. Por fin paró de toser.
– Es que justo me acabo de comer una almendra, seguimos con la rueda de prensa.

– FanPic
. . .

Quizás si lo hubiera pensado unos minutos más, ahora no tendría las manos manchadas de rojo.
Todavía recuerdo su cara de espanto cuando lo hice y lo extraño que me sentí al abrir la puerta torpemente para salir corriendo de allí. Tenía que huir de su venganza.
Recuerdo también sus súplicas para que no lo hiciera, mis manos temblando... pero tenía que hacerlo. Fue un impulso incontrolable.
Ahora escucho sus gritos resonando en el corredor. Me ponen los pelos de punta. 
Pero quizás, si lo hubiera pensado unos minutos más, ahora no estaría escondido esperando a que ella se calme, aquí, en mi habitación, abrazado a mi osito de peluche. 
Mamá está furiosa. No debí tirarle a mi hermano los espaguetis con salsa de tomate a la cara.

– Luciernagueando






Comentarios